Volcán Cosigüina: un ascenso que vale la pena

Falta, relativamente, poco para que se cumplan dos siglos de la última erupción del Volcán Cosigüina. Los registros históricos señalan que la mañana del 20 de enero de 1835 se registró la última erupción de gran violencia en Nicaragua. El majestuoso cráter del Cosigüina voló por los aires y de las entrañas de aquel coloso se formaron en un abrir y cerrar de ojos islotes en el Golfo de Fonseca, así como los denominados Farallones del Cosigüina.

Volcán Cosigüina - Laguna CratéricaEl majestuoso Cosigüina redujo, después de esa explosión, su altura de casi los dos mil metros a los ochociento setenta y dos en la actualidad. No solamente por perder gran parte de su cráter, sino porque su base también sufrió cambios y hundimiento durante esa erupción.

El cráter del Cosigüina quedó entonces transformado en una especie de contenedor, cuyo diámetro está estimado en dos mil quinientos metros. Mientras que la profundidad del mismo es de setecientos metros. Con el paso del tiempo se fue formando una laguna en el cráter que hoy es uno de los principales atractivos para escalarlo, aunque sus aguas llenas de químicos que aún emanan de las entrañas del volcán no posibilitan disfrutarlas.

Hoy es un atractivo turístico

En décadas recientes el Cosigüina ha ganado popularidad como un destino turístico de aventura en Nicaragua. Escalar su cráter es una actividad demandada tanto por extranjeros como nacionales. Es un recorrido que invita a disfrutar de la naturaleza, tanto flora como fauna que cohabitan en la protección que brinda el volcán.

Más de trece mil hectáreas fueron declaradas Refugio de Vida Silvestre en el año 1958. En el año 1983 fueron declaradas Reserva Natural, lo que le confiere un mayor estatus de protección a nivel medioambiental.

Aunque no precisamente son fácilmente observables, todavía pueden encontrarse especies de mamíferos como el coyote, el venado cola blanca, algunos felinos menores, el zahíno de collar, armadillos, oso colmenero, pizote, guardatinaja, mapachin y algunos mustelidos. Mucho más esporádica se ha reportado la presencia del jaguar y del puma. Entre los árboles también puede encontrarse comúnmente ardillas, cucalas, los monos congo, araña y carablanca. No es remoto poder observar conejos y roedores. Mientras que aves pueden observarse en gran variedad (guis, pijul, guas, pocoyo, pavón y chachalaca), todas pertenecientes a este tipo de clima tropical húmedo o subtropical húmedo.

Algunas de las especies que aún habitan en el Volcán Cosigüina son consideradas como especies en peligro de extinción, por lo que puede ser un espectáculo único observar alguna de estas especies.

Vista desde la cima del Volcán CosigüinaLa vista que ofrece el Volcán Cosigüina, ya sea en su ascenso o su cima, es digna de recordar. Lugares emblemáticos junto al mar como el Estero Padre Ramos, las camaroneras en Puerto Morazán y el esencial Golfo de Fonseca, compartido por tres países hermanos: Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Se pueden también observar los Islotes del Cosigüina, el Cerro Amapala de Honduras, las Islas Meanguera y El Tamarindo, así como algunas costas salvadoreñas.

El ascenso ¿quién puede hacerlo?

Ascender el Cosigüina no es cuestión reservada para atletas. Pero sí se requiere una condición física buena. El trayecto no es necesariamente largo, pero requiere de paciencia e hidratación. Hay más de cinco senderos distintos para poder subir, por lo que se recomienda siempre contar con la ayuda de un guía local para evitar perderse entre la variedad de caminos hacia la cima.

En los pueblos aledaños como Potosí, se pueden encontrar Tour Operadores que ofrecen el servicio de guía turístico para escalar el Volcán Cosigüina. Es altamente recomendado encontrar uno para subir con tranquilidad y experiencia de alguien que sabe el camino. Así como información adicional de lo que puedan ir observando durante el ascenso.

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