Sandinistas siguen asediando e intimidando

El asedio y la intimidación es una nueva fase de la represión ejercida por el Gobierno de Nicaragua. Desde el 18 de abril del 2018 el Gobierno ejerció, por cualquier medio, su fortaleza en armamento para intentar silenciar las protestas en su contra. Fue así que inició una estela de represión, exilio o muerte para muchos nicaragüenses que no están de acuerdos con las políticas del régimen.

Luego de la represión a fuego y sangre inició una modalidad de represión por medio de criminalizar las protestas. Bajo la figura inventada de terrorismo fueron encarcelados líderes de los movimientos ciudadanos, entre ellos Kenia María Gutiérrez Gómez en Chinandega, con el fin de silenciar y tratar de callar a los manifestantes.

Pero los ciudadanos no sandinistas han conseguido ejercer sus protestas de distintas maneras. Una de ellas es esparcir globos azul y blanco en las calles, realizar plantones relámpagos, o simplemente manifestarse a través de cualquier red social.

Sin embargo, los simpatizantes sandinistas encuentran cualquier expresión en contra del régimen como algo que no se debe tolerar. Así lo expresó el secretario político Chemaya en un mitín con sus simpatizantes: “Aquí vamos a estar a la hora que sea. Y si ellos dicen que quieren ir a otro lado pues también nos van a tener a otro lado”, algo que es congruente con las acciones realizadas en las últimas semanas.

Otra forma de intimidación que los sandinistas han encontrado es realizar pintas en las casas de personas que consideran enemigos del régimen Ortega – Murillo. Así sucedió desde la semana pasada, y así continuaron esas expresiones durante el fin de semana.

Sin duda, el conflicto que inició en abril está lejos de terminarse. Sobre todo porque no hay disposición del gobierno a sentarse a un verdadero diálogo nacional, y porque sus intenciones son mantenerse en el poder a cualquier costo.